lunes, 9 de agosto de 2010

El Dibujo de la Figura humana en niños

Una de las técnicas más utilizadas por los psicólogos de niños es el dibujo, porque en los dibujos se encuentran los mensajes más significativos y elocuentes.

También es una técnica que se puede implementar para los adultos en situaciones de crisis emocionales o cambios.

Sólo se necesita un lápiz y un papel y puede ser un dibujo libre o se puede indicar que copien un modelo o bien proponer un tema específico. Pero lo que sin lugar a dudas suele ser muy interesante es el dibujo de la figura humana que muestra con mucha claridad las emociones, vivencias y actitudes del niño.

Esta técnica les resulta a los niños placentera porque a la mayoría les encanta dibujar y pintar.

Los niños dibujan todo tipo de cosas cuando la consigna es un dibujo libre pero lo más común es que dibujen personas.

Existen dos modos principales de evaluación de los dibujos, una forma es utilizando la técnica proyectiva donde se pueden detectar necesidades inconscientes, conflictos y características de personalidad; la otra manera de evaluarlo es considerarlo como un test evolutivo de maduración mental.

Por lo general se utilizan ambos enfoques con resultados muy valiosos y precisos.

Con respecto al grado de maduración mental, las investigaciones han dado como resultado distintos rangos de aparición de determinados ítems en los dibujos según la edad y el sexo.

Por ejemplo: en los varones de cinco años, los ítems que se espera que un niño dibuje son: cabeza, ojos, nariz, boca, cuerpo y piernas; los comunes: brazos, pies, dedos y cabello, los bastante comunes, brazos de dos dimensiones, piernas de dos dimensiones, brazos hacia abajo, cuello, manos, orejas, cejas y los excepcionales, pupilas, pies de dos dimensiones, 5 dedos, hombros, proporción, fosas nasales, perfil, codos, 2 labios y rodilla.

Es decir que cuanto más elaborado es el dibujo mayor maduración mental indica y cuanto más ítems estén ausentes nos está mostrando un atraso madurativo.

En cuanto a los indicadores emocionales, el sombreado de la cara es significativo para todos los niños entre cinco y doce años, que también se puede observar en pacientes clínicos, e indica generalmente descontento con uno mismo, ansiedad y angustia.

El sombreado del cuerpo y de las extremidades solamente es significativo cuando aparece en los dibujos de niñas después de los ocho años y después de los nueve en los varones y señala preocupación por las partes sombreadas.

El sombreado de manos y cuello es un indicador emocional válido hasta los 7 años en las niñas y los 8 en los varones. El sombreado del cuello puede indicar dificultad para controlar los impulsos.
La grosera asimetría de las extremidades puede estar asociado con la coordinación pobre, con la impulsividad o la confusión de la dominancia lateral. Se suele dar en niños de grados especiales.

La inclinación de la figura en 15º o más señala inestabilidad, un sistema nervioso inestable o una personalidad lábil que le falta una base firme.

La figura pequeña refleja extrema inseguridad, retraimiento y depresión y posiblemente sentimientos de inadecuación.

La figura demasiado grande se asocia con la expansividad, inmadurez y escasos controles internos.

Las transparencias también se asocian con inmadurez, impulsividad y conducta actuadora. Se puede afirmar que las transparencias en áreas específicas indican angustia, conflicto o miedo agudo principalmente con respecto a lo sexual, el nacimiento o la mutilación corporal.

La cabeza pequeña es signo de sentimientos intensos de inadecuación intelectual y los ojos bizcos señalan hostilidad, ira y rebeldía.

Los dientes son un indicador de agresividad y de dificultades para conectarse con las otras personas.

Los brazos pegados al cuerpo pueden reflejan un control interno bastante rígido y las manos grandes se relacionan con las conductas agresivas relacionadas con las manos, el robo o la agresividad.

Las manos ausentes muestran sentimientos de culpa, de niños que roban o que tienen bajo rendimiento escolar.

Las piernas juntas indican tensión en el niño y un rígido intento de controlar sus impulsos sexuales o temor de sufrir un ataque sexual.

El dibujo de los genitales debe ser considerada como un signo de una posible psicopatología seria que incluye angustia por el cuerpo y falta de control de impulsos.


En los dibujos, los niños están expresándose a si mismos, ya que es una manifestación humana que refleja tanto la madurez mental infantil como las actitudes emocionales, así como también su contenido clínico.

Un dibujo puede estar expresando contento o agresividad, temor o ansiedad, curiosidad o necesidad, fantasías o experiencias vividas y puede tener muchos significados más. Lo importante es interpretar qué es lo que nos quieren decir los niños por medio de sus dibujos.

Para una evaluación clínica, Koppitz se basa en las siguientes características del dibujo:

Cómo dibuja el niño, o sea la manera de dibujar la figura humana, que nos estará diciendo cómo se siente interiormente y sus actitud hacia él mismo y a quién dibuja, que nos revela quién es la persona más significativa para él en ese momento, la que le interesa más o la que lo preocupa.

Machover sostiene que el sexo del dibujo de la figura humana puede revelar la identificación sexual del niño, aunque no indique necesariamente signos de homosexualidad en todos los casos.

Cuando los niños dibujan al examinador, este es un signo de falta de figuras significativas en la vida del niño, y nos está indicando baja autoestima y necesidad de atención y afecto.

Cuando se interpreta un dibujo es importante detectar la intención del niño. Es necesario que sea espontáneo y que la consigna sea la que corresponde sin ninguna modificación personal.

Por lo general, la cabeza es lo primero que se dibuja luego de la consigna, aquellos niños que la dibujen al final pueden tener dificultades para relacionarse con los demás.
Vivir no es fácil, incluso para los niños. Aunque vivan dentro de un grupo familiar sin problemas relevantes, siempre tendrán que enfrentar situaciones de tensión en forma cotidiana y el modo en que lo hagan irá conformando la estructura y la fortaleza de su carácter.

Los dibujos pueden expresar las actitudes vacilantes frente a los problemas de la vida, o la huida frente a las dificultades, los acontecimientos significativos, las vivencias felices, las reacciones con la llegada de un hermanito, la desilusión y el resentimiento, la pérdida de la posición privilegiada de hijo único, la separación de los padres, la preocupación por el aspecto físico y el esquema corporal, por la obesidad, por el color de la piel, por las discapacidades específicas, por el rendimiento escolar, por la conducta, por la masturbación y actividades sexuales, por el robo, por ser diferente en algún aspecto, o por ser extranjero.

Los niños que dibujan a su familia expresan las actitudes hacia ella. Es importante evaluar si dibuja a todos los integrantes del grupo familiar, dónde están ubicados con respecto a los demás y si se dibuja a él mismo.

El tamaño de la figura de cada uno también es importante. Evaluar si dibuja al padre y a la madre juntos, cómo es el tamaño proporcional de cada uno, quién está al lado del padre y de la madre, a quien dibuja primero y último y en qué lugar de la hoja hace el dibujo.

El dibujo también es una técnica terapéutica porque principalmente es un canal de expresión de los conflictos que alivia las ansiedades.

Los dibujos son más significativos cuando aún no está desarrollado del todo el aprendizaje de la escritura, posteriormente, a medida que se va adquiriendo una mayor destreza, los dibujos comienzan a ser más convencionales con menos posibilidades para el diagnóstico, aunque siempre a lo largo de la vida los dibujos serán una expresión de la interioridad del sujeto.

Bibliografía:
“El Dibujo de la figura humana en los niños”, Elizabeth M. Koppitz, Biblioteca Pedagógica, Ed. Guadalupe, Buenos Aires, Argentina, 1982.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada